Centro de conocimiento · Iluminación

Los errores más comunes al elegir una luminaria

Diez errores frecuentes al elegir una luminaria, desde comprar por vatios hasta omitir el diseño fotométrico, y cómo evitar cada uno.

Empiece por el requisito

El error más común es comprar una luminaria sin saber qué debe lograr. Cada espacio tiene una clasificación según normas reconocidas, y cada clasificación tiene niveles de iluminación recomendados. Esos niveles, o el requisito propio del cliente, son el punto de partida de cualquier compra.

Sin ellos no hay forma de saber si una luminaria es adecuada para el espacio. Además, muchos sitios deben cumplir un nivel mínimo de iluminación, por lo que un error puede generar problemas de seguridad y de responsabilidad.

Revise las normas locales sobre contaminación lumínica

Muchas ciudades y regiones tienen hoy ordenanzas y guías que limitan la contaminación lumínica y la luz intrusa. Las luminarias que no las cumplen pueden tener que retirarse después de pagadas e instaladas. Averigüe qué normas aplican antes de elegir y solicite evidencia de que el diseño las cumple.

Mida la luz, no la potencia

Los vatios miden potencia, no luz. La eficacia, es decir, los lúmenes producidos por vatio, varía mucho de una luminaria a otra, así que dos equipos de la misma potencia pueden dar resultados muy distintos. Defina primero el nivel de iluminación y luego busque la luminaria que lo cumpla con la menor potencia.

Los lúmenes en la fuente son solo parte de la historia. Lo que cuenta es cuántos llegan a la superficie de trabajo: la calzada, el estacionamiento, el área de trabajo. Una luminaria que envía la mitad de su flujo al cielo o a la zona equivocada lo desperdicia, mientras que otra con menos lúmenes y mejor óptica puede cumplir con menos.

Diseñe, ensaye y verifique

Un proyecto piloto da tranquilidad, pero no puede mostrar cuánto durará una luminaria, cuánto bajará su flujo año tras año ni cómo funcionará junto a cientos de equipos nuevos, con sus superposiciones y reflexiones. Los resultados suelen cambiar cuando se construye el proyecto completo.

Un diseño fotométrico sí puede hacerlo. Modela el sitio real, las posiciones de las luminarias y las condiciones, y muestra si se alcanzarán y mantendrán los niveles requeridos. Sin él, se está adivinando.

No confíe solo en lo que declara el fabricante. Solicite informes de ensayo de laboratorios independientes acreditados, realizados con métodos reconocidos como los que publican la IES y la CIE.

  • Un informe de ensayo LM-79 de un laboratorio acreditado
  • El archivo IES usado en el diseño
  • Datos de mantenimiento del flujo luminoso (LM-80 y TM-21)
  • Un diseño fotométrico de su propio sitio

Piense en el sitio real

Los drivers LED son electrónicos y más sensibles a los problemas de la red que los balastos magnéticos que reemplazan. Sobretensiones, transitorios, corrientes de arranque y bajas de tensión que los equipos antiguos toleraban pueden dañar a los nuevos. Busque varios niveles de protección contra sobretensiones.

La temperatura, la vibración, la humedad, el polvo y la corrosión afectan la eficacia, la vida útil y la rapidez con que baja el flujo. Una luminaria que rinde bien en un lugar puede quedarse corta en otro, así que verifique que sus clasificaciones correspondan a las condiciones donde se instalará.

Evalúe el costo de toda su vida útil

El costo real de la iluminación no es la luminaria. Es la energía y el mantenimiento necesarios para hacerla funcionar durante años. Compare el costo del ciclo de vida, es decir, lo que cuesta comprar, alimentar y mantener cada opción durante su vida útil, y no solo el precio de compra.

La eficiencia y la durabilidad son las que generan el retorno. Una luminaria que usa menos energía para cumplir el requisito y dura más suele costar más al comprarla y menos en total.